Me re colgué con esto... Es que anduve con las últimas cosas del colegio... Con sueño (qué raro) o haciendo alguna estupidez por ahí. O muriéndome del calor que hace en Tucumán. O siendo duramente amargada por mi hermano (aclaremos que digo "hermano" sólo por costumbre y para que se entienda de quién estoy hablando, ODIO decirle hermano, porque esa palabra... como que significa otras cosas, a este tipo que me odia y me hace padecer todos los días... no puedo decirle así) Volviendo al tema, decía que pasé el tiempo defendiendome de Victor Hugo (ése es su nombre) o de mi mamá.
Sí, es la verdad. Me siento amargada por esa gente. Me ponen mal.... La verdad que odio estar en esta casa, pero... No sé, como que no tengo ganas de salir tampoco. Antes me pasaba el día afuera y listo, pero ahora... Con el sol que hay, mucho no puedo salir; tengo una piel blanquísima y súper delicada; salgo un rato... O a veces en la cuadra que separa el colegio de la parada, ya quedo incendiada y con la cara ardiendo. Y es una mierda la situación, porque la solución que tengo es usar un protector, y.... sí, bueno uso un factor altísimo y cuando me pongo la crema es divina, re fresquita y tranquilizante, pero... un rato después se torna caliente y se transforma en una especie de aceite hirviendo en mi piel, es horrible. Sin contar que el polvo o tierra que se levanta en el aire, se me queda adherido en la misma crema y me paso la mano y me raspo de una forma espeluznante, aparte de que la cara me queda brillosa como bola de boliche. Basura total. Y si no me pongo el protector, me quemo sin vueltas y chau. Y ninguna es buena, las dos duelen y me hacen mal y como venía sospechando, me están empezando a salir pecas, por favor... Es una encrucijada sin salida aparente por el momento.
Además, el calor... Las sensaciones térmicas que hay últimamente son altísimas. Más de 30º, siempre. Pero cuando pasa los 40º.... Te querés matar. Encima, yo tengo mi maldito problema de tiroides (fucking hipotiroidismo) y me baja la presión cuando sube la termperatura así; antes me descomponía del todo, ahora que tomo la levotiroxina se fue mejorando, pero igual me hace mal (y peor que a una persona con salud normal). Y por eso mismo, me siento como... planchada. Así como cansada, sin ganas de nada, sólo quiero estar tirada por ahí y no saber nada más. No está bueno eso.
Y... está Victor Hugo, maltratándome por nada. Insultándome de arriba. Aprovechándose de mí. Le doy la mano y me agarra el codo. Lo odio. Y no sé que odio más, si a él por hacerme tantas cosas o a mí por volver a darle la mano para que me la doble. Qué pelotuda de mierda que soy. Pero es que si no lo hago, encima mi vieja me va a venir a decir de todo, y que sí... Que soy una mala hija, que ya voy a necesitar algo, que esto y lo otro. El tipo se mete en mi cuarto (¿Qué tiene que hacer en un cuarto de mujer?) Me saca las cosas... Sí. Por más enfermo que parezca, es cierto. Hasta lo deja desordenado o sucio. Y yo soy la mala, siempre soy la mala. O de alguna forma rebuscada y retorcida tengo la culpa de las cosas que pasan. Según mi mamá, claro.
Yo sé que no soy culpable de todo lo que me acusan, yo lo sé. No tengo la culpa de que ella "esté cansada de la vida que eligió" eso nunca puede ser asunto mío, en todo caso es al revés, ella es la culpable de la vida de mierda que tengo yo, porque yo sí dependo de ella y por su causa tuve que pasar por tanta porquería, pero claro que jamás lo aceptaría. No tengo la culpa de que mi abuelo la maltrate y que tenga que seguir viviendo con ella, aunque ella lo deteste y siempre quiera correrlo. No es mi culpa que con sus 40 y tantos años de vida no haya podido independizarse de sus padres. Tampoco es mi culpa que la casa sea grande y que sea mucho para ella sola, y que aún así no quiera contratar a alguien para ayudarla ni venderla a irnos a algo más chico. No es mi culpa que la pared se haya roto, ni que los perros ladren todo el tiempo o se porten mal. No es mi culpa, por favor.. No es mi culpa. NO ES MI CULPA. NO ES MI CULPA. ¡NO LO ES! Pero aún así me tengo que pasar los días oyendo sus malditas quejas constantes, o que me empiece a sacar en cara que me compró un par de zapatillas, o un perfume o una carpeta, o que me venga a contar los quilombos de no-sé-quién con no-sé-quién o de no-sé-quién con ella justo cuando estoy tratando de comer, o que Victor Hugo le diga cualquier cosa y ella venga y se agarre conmigo por inercia.
El pendejo le dice de todo, pero de t-o-d-o. (A mí también, ¿eh?) Pero ella es la madre, por más desastre que sea, es la madre. Como es mi madre a pesar de todo, aunque a veces quisiera que no lo fuera, es mi madre. Ella me cuidó cuando estuve enferma y me dio de comer cuando tuve hambre o me lavó la ropa o me lustró los zapatos o me fue a comprar remedios o me guardó un vaso de gaseosa para que tenga cuando vuelva o hizo por mí cosas que nadie más hizo o haría. No es sólo la que me engendró, no, nada que ver. E igual es con él. Pero el muy maldito se va a la mierda. Dice cada cosa.. que a mí me da vergüenza escribir acá. Sí, me da total y completa vergüenza. Pero no la respeta para nada y se lo hace saber. "Vos no sos nadie acá." Es sólo un pequeño ejemplo. "¿Te pensás que te tengo miedo?." Infeliz... víbora venenosa. Piensa qué decirte para lastimarte. "Llorá, puta, llorá." Así me dijo ayer el enfermo mental éste. Llorar por lo que él diga nunca más. De última por bronca de lo que hace mi mamá cuando viene, como deja todo peor y encima me ataca, de eso sí puedo llorar. De muchas cosas, pero por él ya no. No se lo merece, bah.. Yo no me lo merezco. Ya tengo claro que me odia y eso no va a cambiar. Pero yo también aprendí a odiarlo y puedo vivir con eso. Es la única persona que odio con todo. La única que me amarga con su sola presencia, que cuando habla me perturba, que cuando se ríe me da bronca, es la única. Es tanto el resentimiento que se me amontona en el cuerpo, que siento que me duele la garganta, quiero gritar hasta que duela o romper algo. Quisiera poder golpearlo un día. Una sola vez le pegué y lo único que me dolió fueron las manos, pero.. quedé tan... No sé, liberada. Esa bronca reprimida no existió en aquel momento. Ojalá pudiera pegarle como esa vez, pegarle por las cosas que dice y hace, por la persona de mierda que es, por su maldad, por lo despiadado que es, pegarle por lo que haga y por todo.
Quisiera poder vengarme de alguna forma que me libere, vengarme a cualquier precio, aunque yo también me tenga que volver una mierda en el intento.
viernes 27 de noviembre de 2009
¿Why do we like to hurt so much? ♥
Publicado por Priscila en 11/27/2009 02:09:00 AM 0 Mensaje(s)
Etiquetas: Mi vida, Mis verdades
martes 17 de noviembre de 2009
Mirá a donde dejás la basura ♥
Soy una rata de biblioteca. Parece que ciertas cosas no cambian nunca... A pesar de que se pierda el hábito un tiempo. El fin de semana, tenía que leer un libro para la integradora de Lengua: "El secreto de sus ojos." Tan mal me habían hablado del libro, que dí mil vueltas antes de empezar a leerlo, y cuando lo hice, tenía toda la mala predisposición, pero... A mí me re gustó. Después, no podía parar de leerlo.
Y bueno, una vez más no pegué con el gusto común. Es que es así, no me gusta, no puede gustarme y chau. A mí no me gusta "La vida es bella" aunque todos digan que es hermosa y que lloraron y no-sé-qué, a mí ni una lágrima me cayó y la odié. Tampoco me gustó Frankenstein, ni el Diario de Ana Frank. Y sobre todas las cosas nunca pero nunca jamás va a poder gustarme la cumbia, misión imposible.
A veces... Me gusta que sea así, ser un poco diferente al montón. Pero, una diferencia sutil... Como ser la única de la división con un piercing (cuando lo tenía), a ese estilo. Tampoco hablo de andar con una cresta verde por la calle, no. Así tampoco.
Yo escucho música diferente, me gusta el rock, algo de pop, música en inglés, no sé.. Bastantes cosas, pero la cumbia no, y eso que traté de que se me hiciera agradable al menos, no hubo caso. Me parece un asco, sin contenido ni gracia alguna, súper grasa, con mensajes obsenos la mayoría de las veces, sin contar con que la música en sí es horrible, y por lo tanto no voy a bailar. Sí, 18 años y no salgo a bailar como todo el mundo porque no me gusta, sencillamente, la música es tan asquerosa que la paso mal, me desespero. Sin contar con que es un lugar minúsculo, lleno de gente transpirada y con olor a todo (encima apretados), que cuando pasás te violan, más o menos, y si tratás de hablar con alguien, no te escucha ni le entendés una mierda. Que alguien, por favor, que alguien en su sano juicio me explique que es lo bueno de todo eso, porque yo no entiendo. No puedo, no puedo.
Aunque tengo que admitir que a veces he pensado que ojalá me gustase. Podría ser un poquito más comuncita y por ahí compartir ciertas cosas que siendo como soy no puedo disfrutar. Pero ayer... Quedé con la idea fija de que quizá nunca pueda (o quiera, mejor dicho).
Venía en el colectivo, de vuelta a mi casa, medio muerta porque es semana de integrales y demás, cuando quise escuchar música y me di cuenta de que no tenía los auriculares. "Uh...Mierda." Pensé. Pero después me dije: "Bah, si yo me paso escuchando la cumbia que ponen en el celular con toda, todos los días (cosa que odio), un día que ponga yo música... No se va a morir nadie." Y puse la musiquita. Se escuchaba re fuerte, y yo iba contenta del volumen de mi celular, que por lo menos a mí me dejaba oír tranquilamente.
Después de un rato, alguien pone una cumbia. "Y bueno...qué se le va a hacer." Y lo mismo dejé la música sonando... Pero... la cumbia empezó a sonar más fuerte, tan fuerte que casi no podía escuchar mi propia lista de reproducción. "Carajo...¿Será que usan parlantes?" No podía creer como había tapado mi música, y así seguí todo el resto del trayecto... Hasta que, cuando me paro para bajar, ¡Me doy con que un tipo me había puesto el celular en el oído prácticamente! Lo miré..le pegué una sobrada de aquellas y me bajé. Le iba a decir algo, si es que era más o menos de un nivel decente, pero no.. Era un negrito de mierda, y me dio miedo que encima agarre y me saque una navaja o me pegue cuando me baje o me robe. Así que me tuve que conformar con mirarlo mal, nada más. Igual, cuando me bajé tenía una bronca... Me latía la yugular del odio. Qué gente de mierda. Supongo que con eso me quiso decir "No me gusta la música que estás escuchando."
Claro, a mí tampoco me gusta la música horrible que me obligan a escuchar todas las putas jornadas de mi vida, pero me la banco y no jodo a nadie. Un poco de respeto, ¿es tanto pedir?
Publicado por Priscila en 11/17/2009 03:45:00 PM 9 Mensaje(s)
Etiquetas: Mi vida
sábado 14 de noviembre de 2009
La vida es... Caer y levantarse. Y volver a caer y volver a levantarse ♥
En realidad los intentos de suicidio fueron dos. Nunca entendí por qué la gente (psicológos y eso) los contaban como tres. Sin duda, esos cortecitos en la piel no podían contar nunca como tales, pero en fin. Aunque...debo admitir que cuando pasaba el filo del metal por mi cuerpo, deseaba tener el valor suficiente para apretarlo más fuerte, pero no. No podía.
Es muy extraño, realmente muy extraño tener la idea del suicidio en tu mente. Porque vas en contra de la propia naturaleza, en contra de la sociedad, en contra de vos mismo. Porque cuando esa idea entra en tu cabeza, perdés completamente la noción de límite. Es que... si ni la muerte es un límite...¿Qué te queda? No hay nada que te una a esta vida, rompés todo lazo existente.
Y se convierte en lo único en lo que podés pensar: Me quiero morir. ¿Cómo me voy a matar? ¿Cómo va a ser mi funeral? De seguro nadie va a llorar por mí. Si me muero, todos van a estar mejor. La muerte es la única salida a este sufrimiento. Morir, morir, muerte. Y tu vida (o mejor dicho no-vida) se centra en eso. "Vivís" queriendo matarte.
Lo peor, es que yo dí todos los indicios de que iba a hacer algo terrible. Todos. Pero no me hicieron caso. Y lo hice. Aún así, hasta el día de hoy, siguen pensando que todo fue sólo por llamar la atención. Ahora, yo me pregunto...¿Quién podría hacer algo así por atención? Encima, atención. Lo que más quería era que dejen de molestarme. Quería estar sola, quería irme...
No quería atención, quería acabar con el dolor... Ese dolor tan fuerte... Ese hueco tan hondo, que parecía no tener fin... Ese vacío, que no podía llenar con nada.
Dos intentos en los que suplicaba morir, un encuentro en el que rocé la muerte con mis dedos. Mucha suerte de no haber quedado con secuelas y demasiadas ganas de volver a intentarlo. En esa situación había vuelto a la vida cotidiana. Algo ya conté de cómo fueron las cosas que pasaron. Pero en medio de ese nudo mortal, algo pasó. Algo que me hizo volver a ver la luz de a poco. Me dí cuenta de que en esta vida, todavía había gente que me quería... Y quizá decirlo así parece poco, pero creo que eso fue lo que me mantuvo viva. Al menos un tiempo...
Después de que tuve las convulsiones, tuve un gran regalo. Mis compañeros, muchos de ellos... Vinieron a mi casa de sorpresa. (En realidad, mi mamá me dijo unas horas antes que me arregle, porque ellos iban a venir -Sino, me iban a encontrar en pijama y desastrosa- pero ellos nunca supieron ese detalle) Me trajeron un oso de peluche y una tarjeta gigante que todos se habían peleado por firmar, y se quedaron toda esa tarde conmigo, haciéndome reír... Debe haber sido uno de los días más felices de mi vida.
Después, cuando quise volver al colegio y tuve un par de inconvenientes dado que (a pesar de que ellos no sabían que había sido un cuasisuicidio) el dueño del colegio temía que quisiera hacer algo estando allí por lo de mi depresión y toda la situación en sí (y además, porque años atrás ya había pasado...), todos los chicos fueron a hablar por mí y hacían problema para que pueda volver... Yo me di cuenta de que estando con ellos estaba bien. Y la psicológa también, así que me decía que esté más tiempo con ellos, y a pesar de que yo no quería por una cosa u otra, casi me obligaba a hacerlo... Y qué razón tenía. Después me daban ganas de ir al colegio sólo para estar con ellos.
Más adelante fui conociendo gente que quería saber lo que me había ocurrido. Y que, a pesar de que yo creía que me iban a dejar de hablar por loca, o que se iban a asustar y huír, hicieron todo lo contrario y me apoyaron con todo su corazón.... Y me hicieron entender que cada vez que yo estuviera pensando en que no quedaba nada por qué vivir... Me acordara de ellos (porque ellos sí me necesitaban a mí) Y así... Así me devolvieron a la vida. Por un tiempo viví por otras personas, hasta que pude volver a vivir por mí.
Y lo único que se me cruza en la cabeza en este momento es... El amor te salvará.
Publicado por Priscila en 11/14/2009 03:27:00 AM 5 Mensaje(s)
Etiquetas: Amistad, El secreto, Mi vida
sábado 7 de noviembre de 2009
Welcome to the madhouse ♥
Días como hoy, (en realidad casi todos los días, si no son todos) el nombre del blog cobra sentido. Bienvenido a mi blog, a mi diario, bienvenido a mi vida, a mis secretos, bienvenido a la casa de los locos, mi casa. Bienvenido a este blog que quizá debería estar plasmado en un diario íntimo escondido en un cajón cerrado con llave en mi cuarto.
Pero por un motivo que todavía no descifro del todo decidí publicar en la red y aquí está. Varias veces le dí vueltas al asunto: ¿Por qué publico esto? Bueno, no sé bien. Lo que concluí es que el hecho de que otras personas lean lo que me pasa, me ayuda, porque me da otra perspectiva, la que me falta... la de afuera. Porque las cosas se ven diferente desde afuera, incluso más claras. A veces hay que estar en los zapatos del que le pasan las cosas para entender, por eso muchos no me entenderán, pero no importa. Supongo que es eso, saber cómo ven mis cosas otras personas, el motivo de esto. También hace un tiempo, mientras hacía terapia, descubrí que escribir para mí es terapéutico, aparte de que me gusta, igual podría escribir en un papel, pero no lo hago, y va de nuevo: ¿Por qué? Y bueno, porque sabiendo que está aquí y que es en cierta forma "intangible", sé que nadie lo va a encontrar o va a estar buscando abrirlo y ver qué hay, porque ése es el tema con los diarios: dan mucha curiosidad. Aún así, más allá de eso, el otro motivo (quizá el último) que encontré es que, después de tantos años guardándome las cosas, pretendiendo que estaba todo bien mientras mi mundo se derrumbaba, tanto tiempo así... y tanto otro hasta poder descubrirlo y también para tratar de solucionarlo, me hizo descubrir que es liberador para mí el que alguien más sepa de mi oscuridad, es como si... me sacara un peso de encima. Aunque, claro, lo mejor no sería escribirlo acá si no hablarlo, hablar es lo mejor, pero esto ayuda.
No sé bien a qué viene esta explicación porque en realidad, esto lo escribo para mí. Porque a mí me hace bien, porque a mí me descarga, ése es el fin. Pero, inevitablemente lo abrí a la posibilidad de que lo lea quien quiera, quien de casualidad caiga aquí, así que vale aclarar que no es un blog lindo, aunque esporádicamente hable de cosas lindas o alegres, o cuentos o canciones. Pero no sé, no es de esos blogs felices o que hablan de cuentos o chistes o no sé, fantasías, no. Si alguien lo quiere leer, sepa que tiene partes fuertes (no porque hable de sexo u obsenidades), pero de todas formas, son fuertes como mi vida misma.
Y con esto no quiero decir que viva deprimida o que piense que la vida es una mierda y nos deberíamos matar todos. No. No pienso eso, ni me gusta la idea de que la gente esté triste a propósito ni nada por el estilo, y sí, en algún momento pensé diferente y lo acepto, y de eso también hablo aquí.
Si aún así alguien quiere leer esto, puede. Pero queda advertido.
Así que...
Bueno, eso de que las apariencias engañan, es cierto.
Resulta, que de lunes a viernes cocina mi vieja,
Hasta que nos sirve la comida. Al rato suena el teléfono, y atiende mi hermano, era para mi abuelo:
- Es para vos.
- ¿Quién es?
- No sé, atendé.
- ¿Pero es varón o mujer?
- Uh, al final ¿Vas a atender o no? Tanta vuelta que das, ¡Atendé o sino cortá a la mierda! (Y le acerca el inalámbrico)
- (Lo agarra) ¿Qué? ¿Qué decís? ¡Qué me decís algo así a mí! Te voy a dar que me digás eso, mal agradecido, ¡Te voy a hacer cagar, vas a ver! (Gritaba con la boca al lado del inalámbrico).
Yo le dije: "No tenés vergüenza, mirá lo que estás gritando en el teléfono..." A lo que mi vieja me interrupió: "Que lo conozcan, que conozcan lo que es."- "Cierto, mejor que te conozcan lo que sos en serio, tanto que te hacés el buenito." Y atendió, y sí, se hacía el señorito con un vieja gritona que yo escuchaba, estando a unos cinco metros del teléfono. Le contaban sobre un accidente. Corta.
Yo había dejado ya mi carne, había perdido el apetito. Victor se fue apenas le dejó el teléfono. Entonces, me paré a buscar una manzana. Iba yendo a lavarla y mamá me dice "Dejala. No te va a gustar esa manzana porque está golpeada."- "Ah, bueno." y fui a cambiarla y saltó mi abuelo (aquí va lo increíble):
-¿Qué? ¿Qué decís? ¿Qué la manzana qué?
Ella le responde:
-Está golpeada y no le va a gustar.
-¡Qué va a estar golpeada! ¡Cuando no vos quejándote de todo! ¡Comparle vos manzanas ¡Comprá vos todo lo que hace falta para esta casa!
- Yo le compro manzanas...
- Yo pago todo aquí, ¡Todo! Y nada les cae bien, nada saben agradecer. ¡No sirven para nada! Ni un kilo de pan quieren comprar, ¡encima se quejan! ¡Doscientos pesos me vinieron de teléfono! Me vinieron no-sé-cuántos-pesos de...
Y yo me fui. Ellos siguieron discutiendo. Traté de escuchar música, pensando que iba a parar rápido, pero seguían, así que bajé a decirle a mi vieja que la corte y suba.
-Dale mamá, vamos. (Y él seguía)
- No voy comprar más manzanas. ¡Vos no me pidás más que te compre! Porque no voy a hacerlo más. Ya van a ver.
- Y sí, porque a vos te gusta el castigo. (Le decía ella mientras nos íbamos yendo)
Ibamos por la escalera y me dice:
- Lo voy a correr de acá. Ésos son los momentos en que tenés que filmarlo así tenga evidencia y no lo hacés. Nunca me ayudás en nada. (Y se largó a llorar)
- ¿Qué querías que filme? Si vos le respondías.
Ya no sabía que hacer. Para variar, me había ganado la culpa por algo.
-Ya está no te pongás mal. (Me senté a su lado y la abracé)
-No, dejá si yo sé que..( Por un momento.. casi no me deja, hizo el amague con el brazo, pero se arrepintió.. ) yo sé que vos me querés.
- No llorés.
-Si no lloro me va a hacer mal guardarme esto, así que dejame.
Era cierto.
Un rato después se acostó y dijo que ella iba a defender a mi abuela hasta que se muera. [Porque sí, él le salió a decir cosas de mi abuela, incluso a mi papá lo mete. Y le sacó todo en cara, como de costumbre...] Y que él trata de rebajarla a sirvienta y que iba a correrlo y no sé qué más...
Se quedó en su cuarto... Después fueron pasando las horas y salió.
Yo me quedé, y... me terminé poniendo mal... Pasa que en situaciones como éstas, es imposible no pensar en las personas que se murieron. Es inevitable que mi vieja piense (y de hecho lo dijo): "Cuando estaba mi mamá, no nos pasaba esto. Nunca nos pasó, incluso estando ella en la pobreza." Lo del final, lo dice porque antes esta familia tenía mucho dinero, pero ése es un tema largo y aparte... Y es inevitable, pero inevitable que yo piense: "Si estuviera mi papá a mí no me estaría pasando esto." Dios, es tan triste.
Lo que pasó, no tenía nada que ver, nada... Pero terminan diciéndose de todo... Y se despiertan tantas cosas..
Publicado por Priscila en 11/07/2009 09:21:00 PM 6 Mensaje(s)
Etiquetas: Mi vida, Mis verdades, Papá
viernes 6 de noviembre de 2009
You bleed just to know you're alive ♥
De vuelta en mi casa, y por un tiempo, estuvo todo tranquilo. Y sí, supongo que después de tremenda situación, un poco sacudido te tenés que sentir, por más frío o indeferente que seás. Y me contaron cómo fueron los momentos que se borraron de mi consciencia: Mientras yo pedía ayuda, Victor ya no estaba en el cuarto, mi mamá estaba usando el lavarropas en el patio y mi prima escuchaba música; increíble pero cierto, nadie escuchaba.
Pero en un momento ella, Celeste, escuchó los golpes en el piso. "Yo creía que Victor y vos se estaban peleando, pero cuando escuché eso, pensé que se estaba pasando y subí decidida a putearlo." Eso me dijo, pero nunca se imaginó lo que se iba a encontrar en el piso. Se desesperó (bueno, obvio ¿no?) y corría de ida y vuelta por las escaleras. Después subió mi mamá, y bueno, no recuerdo bien que es lo que habían hecho para hacerme vomitar todo, digamos. Estaba muriéndome ahí. Al rato, vinieron los vecinos a ver qué pasaba, y Juan fue el que me llevó hasta un auto "Tenías el peso muerto, era como llevar un cadáver." Y sí, algo así era lo que estaba llevando, un muerto en vida. "Y cuando intenté subirte en el auto, tenías las piernas tan duras que no podíamos doblártelas.... Me asusté muchísimo, como si le hubiera pasado algo a Florencia." (su hija).
La desesperación rondaba a mi alrededor. ¿Y por qué no había ido al Sanatorio del Sur? "Está lejos, quería conseguir oxígeno para vos lo más rápido posible, porque no estabas respirando, así que paramos en el más cercano a casa."(el Central). Me dijo mi mamá, y agregó: "Cuando llegamos, te tuvieron que meter un tubo por la garganta, para broncoaspirarte porque te estabas asfixiando con tu propio vómito."
Fuertísimo. La verdad, que nunca se me ocurrió cómo iba a ser para ellos encontrarme (muerta, claro, según mi fantasía) nunca me importó esa escena.
Lo peor es que aún después de haber pasado por todo eso, que no fue poco, ni fácil, ni lindo... Y sabiéndome afortunada (cosa que en su momento era una gran ironía para mí) porque no había quedado con secuelas. Lo que hice fue grave, las pastillas que tomé tenían reacciones adversas que me dio miedo escuchar más adelante, las convulsiones te dañan el cerebro. Así como estuve un día, pude quedarme un mes, un año o para siempre... Así, medio ciega, o ciega, con movimientos involuntarios, en silla de ruedas, cuadripléjica, en coma. No sé, muchas cosas, y a mí no me pasó nada. (Gracias al cielo).
Aún así... con todo eso, yo seguía queriéndome matar. Claro que no lo decía, cuando volví al colegio, cuando iba a la psicológa, cuando me llamaron de Tribunales (porque sí, me citó el Juez de Menores y todo, no es cuestión de dañarse y que quede ahí, ¿eh?), no lo dije. Pero yo lo quería.
Encima, no podía hablar con nadie (por los motivos anteriormente mencionados) y porque contaba con la carga psico-emocional con la que mi mamá me torturaba diciéndome: "No le vayás a decir eso a nadie, se van a dar cuenta de lo loca que estás y te van a dejar sola." Y sí, para ellos todo eso fue una locura, algo que sólo hice para llamar la atención, algo que hice por loca y nada más. Nunca lo entendieron, ni nunca lo van a entender y ya no importa, porque no me hace falta. Pero así estaba, una vez más llenándome de sombras el espíritu y de nudos la garganta. Así, acumulando cosas, como siempre había hecho... Toda mi vida (y no me dí cuenta, sino hasta un tiempo después).
Así sangrando por dentro (y más adelante por fuera, otra vez) y consumiéndome en mi dolor. Y ahí surgió el primer blog que tuve, ante esa necesidad de sacarlo por alguna parte.
"Ni yo me entiendo, lo juro.. NO. No sé que pasa.. ojalá entendiera que es lo que me tira tan abajo.
Me miro los brazos, y veo las pequeñas cicatrices en mis muñecas, me acuerdo de los momentos tan cerca de la muerte, me acuerdo cuando era feliz.. o por lo menos, no tenía ideas suicidas todos los días de mi vida.. quiero fumar, quiero tomar, voy a dejar de comer otra vez, y ¿qué mierda hay que hacer para morir? ya probé de todo.."29/09/08"Todo es tan extraño.. Todo pende de un hilo.. un hilo tan delgado, siempre estoy ahí, al borde.. al borde de caer y no huyo, al contrario me quedo, y espero que el viento me lleve de un lado al otro.. viviendo en la muerte y tapando todo con risas y estupideces.. TAPANDO, siempre tapando..
Estoy destrozada, estoy rota y ya no encuentro las partes para volverme a armar, me siento sola, me siento perdida, siento ese sentir que duele, sin saber el qué.
Ojalá pudiera olvidarme de todo, y simplemente seguir, sólo SEGUIR.. pero no puedo, mis ojos.. vieron tanto.. mis oídos escucharon tanto.. y cada vez que cierro los ojos,me traslado a ese momento, a esos momentos, y todo parece tan VIVO.. y el dolor resucita y las heridas vuelven a sangrar y manchan de rojo la benda con la que las tapé..
sólo quiero, no.. sólo NECESITO que este dolor termine AQUÍ.
Pero no lo hace.. y ojalá encontrara la forma, sé que lo haría, sé que no lo dudaría, si yo tuviera una pistola.. NO lo pensaría."13/10/08
Y sí, me lastimé de todas las formas en las que pude. Fumaba, con todo el asco del mundo porque no me gusa el tabaco, pero era sólo para herirme. No comía por días, o comía y vomitaba. No tomé tanto, sólo una vez hasta vomitar de la ebriedad. Y me cortaba.
Para colmo, tenía que hacerlo en lugares donde no se note, (y en un momento se notó) así que me cortaba en las piernas. Sin dudas las cicatrices que tengo allí muestran el dolor, o el odio, o ambas cosas... tan fuerte que sentía en ese momento... Son las peores, las más profundas. Recuerdo que cuando las hice, había podido ver la capa de abajo de mi piel... Hoy en día las veo y pienso "¿Cómo pude hacerme esto?" Pero, eso... al fin y al cabo, es bueno, porque demuestra que estoy bien ahora y puedo notar lo enfermo de ese masoquismo. Porque en su momento.. hubiera dado lo que sea por verme sangrar.
Publicado por Priscila en 11/06/2009 03:10:00 PM 5 Mensaje(s)
Etiquetas: El secreto
miércoles 4 de noviembre de 2009
Lo que no decís te encierra en el pasado..♥
Dos o tres semanas estuve en esa terapia intensiva. Ciertamente, los primeros días, quizá semanas, no sufrí para nada la estadía dado que continuaba completamente perdida, aunque abriera los ojos.
A medida que fueron pasando los días, me fui recuperando. De a poco veía mejor y podía manejar mis propias manos otra vez. La cuestión es que estar más consciente implicaba pasar muchas horas despierta en ese lugar vacío, donde con toda la vergüenza de este mundo tenía que estar sin ropa (con sábanas y todo, obviamente, pero igual) y bancarme que se me colapsen los sueros una y otra vez y el ardor ese en las venas cada vez que trataban de mejorarlos, sin contar con que ni siquiera veía a la enfermera y tenía que llamarla cada cinco minutos. No la veía por el biombo, ésa era la parte mala de aquel separador, pero lo bueno era que me separaba del resto de la gente anciana y al borde de la muerte que estaba allí. Yo era la única chica en ese lugar. Quizá, la única que se salvaría. En un sólo momento, pude ver a un viejecito que estaba envuelto en cables y aparatos, era estremecedor.
Encima, llegó el punto en que ya estaba "bien" para irme de la terapia a una habitación normal, pero el sanatorio estaba lleno y no había ninguna disponible; yo estaba desesperada por irme de allí, pero... eso era porque no sabía lo que me esperaría en aquel lugar.
La cuestión era que en esos cuartos no había cuidado alguno. Era territorio liberado, más o menos. Nunca pasaba un médico, lo único que se veía era a los enfermeros yendo y viniendo; pero... ¿Qué sabrán los enfermeros?
Para colmo, a la par de mi cama, había una mujer vieja que tenía la cadera quebrada y se quejaba todo el tiempo. Pagábamos la televisión, pero fue al vicio totalmente porque teníamos que escucharla al uno por ciento de volúmen porque a la dichosa señora le molestaba el ruido. Genial. Además, cuando veían a cambiarla, era la sinfonía de los quejidos. Pero eso dentro de todo, se entiende.
El problema fue cuando, estando el enfermero luchando con la susodicha, a mí se me empezó a... contorsionar el cuerpo, se me puso todo rígido el cuello y la cabeza se me iba para atrás. La desesperación que me agarró no tiene nombre. El tipo sólo amanó a darse vuelta y decir "¿Qué te pasa?" a cuya respuesta no prestó atención, yo permanecí unos minutos allí luchando conmigo misma, pero no había caso y estaba espantada. Así que me levanté agarrándome de el fierro que me unía al suero, no respondiendo a las inútiles preguntas del enfermero y salí a llamar a mi mamá, con toda la cabeza tirada hacia atrás. La imagen debe haber sido horrible; vivirlo, aún peor. Me hicieron entrar otra vez y acostarme, y ¿Qué importaba eso de que no se podía entrar mientras la cambiaban a la mujer ésa? Si quieren que los respeten, respeten primero. [Malditos ineptos.]
La cuestión es que, hace un par de días que estábamos abandonados así, y eso fue la gota que derramó el vaso. Además, yo tenía los brazos destruídos y no aguantaba más para sacarme esos cables del suero. Le pedí a mamá que nos vayamos. Al principio no accedía; después llamó a su psicóloga (a quien llama a cada paso y/o desición que deba tomar) y... finalmente nos fuimos. Eso sí, como no teníamos alta, hicieron que mi madre firme un acta haciéndose responsable si me pasaba algo. ¿Algo peor a que te pongan valium de más? Porque sí, eso había pasado, después nos lo explicaron, por supuesto, personas ajenas a ese sanatorio donde no quisiera volver nunca más.
A todo esto, nunca avisamos allí que mi estado se debía a un fallido intento de suicidio, y... como para mi suerte, la psiquiatra tenía por primera vez un caso así y no sabía bien cómo se manejaba la cosa... me pude volver a mi casa, pero de haberse movido ella, a mí me esperaba el psiquiátrico.
Publicado por Priscila en 11/04/2009 10:25:00 PM 3 Mensaje(s)
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